
A miles de kilómetros de distancia lejos de mi familia por primera vez en estas fechas, Pauline me invitó a pasar con ella una navidad bretona en el fin de la tierra, específicamente en la comunidad francesa Logonna Daoulas. ¿Cómo olvidar estos paisajes, en los que creció Mathilde, Audrey Tautou, en Un Long Dimanche de Fiançailles?
Fue difícil decirle adiós al pueblito empedrado, de casas con techos de fuertes pendientes y calles oscuras sin alumbrado público que dejaba ver las estrellas. Gracias por unas vacaciones inolvidables, a los Señores Guédès por el mejor recibimiento, detalles y conocimiento de Bretaña, a Fanny por los paseos con punky, por la playa y los tes, a Thomas por las demostraciones de DJ, el arte de los mejillones y el enriquecimiento de vocabulario, y a Paupau por haberme permitido entrar un poquito en su mundo, sus amigos, sus primos, sus pequeñas costumbres, el tour en carro al ritmo de la guitarra setentera que sonaba por aquellos verdes paisajes cubiertos de un denso cielo gris, donde al llegar, el sol decidió darme la bienvenida con un amarillo canario jamás antes visto por mi, cayendo sobre las aguas del Atlántico norte.
¡Muy chilas fotos!
ResponderEliminarno apetín, no son pingüinos de verdad..
ResponderEliminarGracias Evaro, verdad que sí.. no fue difícil porque Finisterra posa sola por donde quiera que vayas y Pauline es toda una artista, je..
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