20 septiembre 2008

Un samedi plutôt touristique à Marseille

Sábado, a no muchas horas de completar la primera semana en territorio europeo, me levanté a probar una vez más mi suerte con el internet inalámbrico y esta no me sonrió. Esperé mi cita de las doce con el señor Menicucci, geólogo que trabajó con Radelli y explorador de tierras sonorenses antes de que existiera el departamento de geología. En el trayecto a su casa me contó historias de la ciudad mientras pasábamos por el puerto con sus grandes barcos y ferrys de comercio; por los antiguos muros construidos por griegos en su llegada a Marsella; por le Vieux Port, en el que ya había caminado dos días antes; por las playas de arenas claras más cercanas en las que se puede nadar, y observamos la pequeña isla del Château d'If, donde se desarrollan los pasajes de El Conde de Montecristo y donde cuenta la leyenda estuvo el hombre de la márcara de hierro.

En su departamento, amplio y con una sala que termina en una pequeña terraza, conocí a Christine. Mientras el señor Menicucci terminaba la comida, Christine y yo platicamos viendo el mar, en ese día en particular lleno de veleros, tras una colina verde, desde el ventanal.

En la comida, tuvimos de entrada un platillo llamado cuscús, una especie de ensalada muy fresca que me recordó un poco al ceviche pero sin el jugo de tomate, hecha con granitos de trigo, tomate, cebolla, cilantro y limón, si no se me escapa algún otro ingrediente. Después vino un plato de berenjenas, horneadas con tomate y cebolla. Finalmente, el plato fuerte fue un pescado regordete color rosa, horneado también, con pequeñas rodajas de limón real. El pescado había que limpiarlo: quitarle la pequeña aletita, la cabeza y las espinas. Por dentro tenía una especie muy buena que olvidé su nombre, pero que es muy utilizada en Marsella para cocinar, y que se ve creciendo en las orillas de de algunas calles.

Al terminar de comer, tomar café y platicar un poco sobre México, Les Calanques, Radelli, la necesidad de tener un c
elular y mi seguridad en la ciudad, el señor Menicucci me llevó a seguir conociendo las playas turísticas de la región. Nos bajamos en dos de ellas y pude tocar finalmente las aguas cristalinas del Mediterráneo. Pasamos por el lugar donde se festejaba la competencia de veleros con un festival de papalotes en el cielo. Concluimos el borde de la costa marsellesa llegando a La Pointe Rouge, donde vimos la aparición de la primera Calanque, Callelongue, con su playa rocosa y sus cerros carbonatados, donde si es un bonito día la gente acostumbra caminar, escalar, bucear y tomar alguna bebida en uno de los Bistros de la región.

Volvimos al viejo puerto y de ahí subimos al
punto más alto de la ciudad donde se encuentra la Basilique Notre-Dame de la Garde. Donados por motivos de agradecimiento, en el interior cuelgan de los muros pinturas de escenas milagrosas y a los costados de las columnas una serie de pequeños veleros a escala. En la parte exterior los muros muestran marcas producidas por cañones y demás armas utilizadas durante la batalla de liberación de Marsella. Esta iglesia se encuentra construida sobre una pequeña capilla adornada de velitas rojas y amarillas, y los pasillos exteriores que las rodean sirven de un excelente mirador escénico. Según los viejos y supersticiosos citadinos, un indicio de buena suerte es lograr ver La Vierge desde cualquier punto de la ciudad donde nos encontremos.

Regresé a St Jérôme poco después de las ocho de la noche, con una parada intermedia exitosa en un cajero y otra en el Carrefour más cerca del edificio. Para terminar mi buen día, me sentí excesivamente feliz de poder cenar a mi antojo los sándwiches que me quisiera hacer, con queso, jamón crudo, mi Nutella y un litro de jugo de naranja natural.


2 comentarios:

  1. Erika: Te felicito por tu blog y al mismo tiempo te agradezco que nos hagas más fácil el estar en contacto contigo. El viejo continente parecerá menos lejano. Un abrazo. Beatriz Mayoral.

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  2. Gracias!! :)
    Al final la escuela y la mala conexión de internet no dan mucha oportunidad, pero estaré intentando publicar seguido.
    Un fuerte abrazo y muchos saludos!

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